Los dispositivos médicos diseñados con el principio de “fácil uso” están pensados para mejorar la experiencia del usuario, especialmente en terapias respiratorias que requieren constancia. Ya sea en nebulizadores, inhalocámaras o equipos pediátricos, la facilidad de uso garantiza que tanto pacientes como cuidadores puedan aplicar los tratamientos correctamente desde el primer momento. Esto es vital para evitar errores en la administración de medicamentos, especialmente en niños y adultos mayores. Los sistemas con diseño ergonómico, instrucciones claras, partes fácilmente desmontables para limpieza, y botones o controles intuitivos, permiten un manejo eficiente en el hogar sin necesidad de asistencia médica especializada. Además, un dispositivo fácil de usar promueve la adherencia al tratamiento, reduce la ansiedad del paciente y mejora los resultados clínicos. Esta característica es esencial cuando se trata de enfermedades crónicas como el asma, EPOC o bronquitis. En resumen, un diseño centrado en el usuario puede marcar una gran diferencia en la eficacia del tratamiento.