La incorporación de una manija en equipos médicos, como cámaras de retención, nebulizadores o dispositivos pediátricos, aporta gran funcionalidad y portabilidad. Esta característica facilita el transporte del dispositivo, su manipulación y su uso seguro, tanto en el hogar como en entornos clínicos. Una manija ergonómica permite sujetar el equipo con firmeza, lo cual es especialmente útil durante la terapia con niños o pacientes con movilidad limitada. Además, mejora la higiene al evitar que el equipo entre en contacto directo con superficies, reduciendo el riesgo de contaminación. En productos como espaciadores o nebulizadores pediátricos, una manija bien posicionada puede ayudar a mantener una posición adecuada durante la terapia, asegurando una administración efectiva del medicamento. Es un detalle de diseño simple pero muy útil que incrementa la funcionalidad del dispositivo, facilita el control parental y da mayor seguridad al paciente. En contextos domésticos, una manija mejora la experiencia diaria del tratamiento.